Lo que no te destruye te hace más fuerte. Falso. Poco a poco te va haciendo más debil. Acabas convirtiéndote en tu propio sufrimiento. Pero repito que no me importa coserme. Puedes llamarme débil o frágil o blanda. Puedes herirme hasta hacerme más débil más frágil o más blanda aún. Pero nunca lograrás que me deje de reinventar o de coser o de levantar.